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Un lugar extraordinario para disfrutar de los aromas de la cocina atlántica, un mirador de cristal que se eleva sobre el mar y la ciudad al que se puede acceder en un espectacular ascensor transparente que se eleva por la montaña. Un restaurante único, porque el placer de una cocina exquisita se multiplica al saborear cada plato con el océano y la ciudad a tus pies. Un lugar privilegiado.
Si sentarse a la mesa en un lugar tan especial es un placer, compartirlo es aún mejor. Sus diferentes espacios y salones están diseñados para adaptarse a celebraciones de cualquier número de invitados, sin perder su carácter vanguardista y acogedor. Bodas, cenas, comidas de empresa, presentaciones, fiestas, showrooms... Un entorno muy especial, preparado para dejar un gran recuerdo.
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